









En el marco de la Pandemia COVID 19 te proponemos esta experiencia para realizar desde casa. Si vivís o trabajas en la Ciudad de Buenos Aires tenes que conocer como funciona tu Gobierno de cercania. Por eso te invitamos a que te sumes a esta experiencia y solicites nuestro taller on line.

Para más información: completa el formulario

Por Leonardo Farias – Titular del CEDET.
Los días que corren nos llevan de manera recurrente a preguntarnos por el futuro cercano después de la Pandemia del COVID19. Con frecuencia las conversaciones entre amigos, familia o conocidos incluyen reflexiones o preguntas acerca de cómo será lo que viene: ¿Como será la vida después de la Pandemia?, ¿Cuanto pasará para que todo vuelva a la normalidad?, ¿Volverá todo a la normalidad?
Claramente nadie está en condiciones de afirmar nada. Ni científicos, ni políticos, ni epidemiólogos, ni opinologos, ni cualquiera de nosotros. El futuro es incierto, al menos hasta que aparezca la vacuna. Podríamos acordar que sea como fuese, lo que si habrá son cambios profundos en diversos aspectos. Cambios que tienen que ver con los hábitos cotidianos, de comportamiento social, de producción, de consumo. Cambios que prevén importantes alteraciones en las relaciones interpersonales y en los modos y las modalidades de las relaciones humanas tal cual hasta hoy las ejercíamos.
La regla universal dice que después de cada crisis hay una oportunidad. Entonces es urgente parar la pelota y reflexionar. Sin duda esos cambios que ya están en marcha deberían tener una impronta mas humanista y solidaria. Tomar la crisis como punto de partida para lograr una cohesión social que ayude a ir marcando un nuevo rumbo en la sociedad argentina, y claramente, del mundo.
Hasta antes de la aparición de la Pandemia, la sociedad global avanzaba (que no siempre es sinónimo de evolucionaba) hacia un lugar un tanto despojado de humanidad para ser generoso. Hasta ahora la globalización, hegemonizada por el capitalismo sin límites y el consumo desaforado, no pudo con el virus que pone en jaque el orden mundial actual. Y no por la virulencia y transmisibilidad del virus mismo sino por la falta de respuesta ante la situación catástrofe que este genera.
Muy claro y contundente fue el Ministro de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires, Andres Larroque, hace unos días: “La humanidad tiene un problema que es el estar narcotizada por la persecución de la ganancia como valor hegemónico de la construcción de sociedades. Creo que nosotros debemos apostar a otros valores. Valores que, a prioi, parecen no convenir. Creo que la solidaridad debe ser el eje vertebrador de una sociedad. Lo digo, no solo porque es lo que corresponde en términos morales, sino porque creo fervientemente es lo más eficaz en términos pragmáticos para construir una sociedad integrada”.
Sin embargo, desde las sociedades y los Pueblos (también algunos Estados como el argentino, hay que decirlo) emergen un sinfín de alternativas, de todos los tamaños y colores, que tienen como valores rectores la solidaridad, la igualdad, la creatividad, la generosidad y en donde la asistencia permanente evita todos los días miles de muertes mas.
Sin lugar a dudas lo mas angustiante para la mayoría de las personas es la incertidumbre de no saber lo que viene, (en combinación dramática) con la certeza de sí saber, que no habrá lugar en el mundo donde escapar si no nos gustan las nuevas reglas de juego. Nos tendremos que adaptar a lo que venga sin opción alternativa.
Un cambio social inevitable: cuando llegue el momento en que podamos salir, las normas sociales serán otras.
Así hemos podido verlo en algunas de las primeras ciudades afectadas, como Wuhan (China). La que tuvo que controlar todo tipo de interacción en sus calles aún cuando se estancó la tasa de fallecidos. Con ello, podemos asimilar que las ciudades ya no serán las mismas; pero sobretodo debemos reconocer por adelantado que eso afectará principalmente a las personas más vulnerables de cada país. El actividad laboral, recreativa, cultural, académica, etc deberán reformularse.
Un informe de la “Red Intercontinental de Promoción de la Economía Social Solidaria” de hace dos semanas dice: “El reto al que nos enfrentamos es cómo construir un modelo alternativo de desarrollo, impulsado por las necesidades de todos los pueblos y comunidades del mundo, y la protección de nuestro planeta.”.
Desde tiempos ancestrales, las comunidades nativas e indígenas han administrado los recursos y bienes de la naturaleza para el beneficio común y de forma sustentable. Tal vez ahí este el nuevo faro a seguir en el océano de la incertidumbre.
Pero hay que ir más allá, los Estados deberían estar reforzando el acceso universal a los servicios esenciales como la atención sanitaria, la asistencia social, el derecho a la alimentación y la protección social. Acá, en Argentina, en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires el Gobierno porteño aun no garantiza el agua potable en los barrios más carenciados. La Ciudad más rica del país sin lo básico para que las personas se higienicen. Esas son las fatalidades de las sociedades modernas. Que como decía antes puedan subirse al tren del progreso pero claramente no de la evolución.
Otro agujero negro que genera la no respuesta del “sistema” es el de índole laboral. La
Organización Internacional del Trabajo, a través de su Director General, Guy Rider, expresa: “Nuestro objetivo deber ser reconstruir todo mejor, de manera que nuestros sistemas sean más seguros, más justos y más sostenibles de los que permitieron que esta crisis ocurriera, y más eficaces para amortiguar las consecuencias de las futuras crisis sobre las poblaciones de todo el mundo.» Y así también se podría ahondar en otros aspectos como la salud, la educción, la cultura, etc.
Lo que viene dependerá del rumbo que le demos entre todos y todas. La premisa “Nadie se Salva Solo” es un leimotiv que debería asistirnos siempre a la hora de (re) construirnos como sociedad. Sobre todo porque quedó demostrado que si cada uno se piensa solo ante la adversidad todo empeora indefectiblemente. Lo que viene, si bien es incierto, nos propone un ejercicio fenomenal: trabajar codo a codo solidariamente para hacer del planeta un hogar más humano y mejor vivible.

(*)
¿Quién hubiera dicho que una “gripe”, nacida a mediados de Noviembre en una región de la China industrial, obligaría en solo un par de meses, a casi la mitad de la población mundial a encerrarse en su casa? Generando una crisis de proporciones que todavía no podemos dimensionar, el momento que atravesamos representa un punto de inflexión en la vida contemporánea. Algunos datos: la pandemia produjo una caída de la bolsa digna de un largo capítulo en los libros de historia, develando la terrible pero disimulada fragilidad del sistema económico y financiero mundial. En solo tres semanas hemos experimentado un derrumbe de los mercados bursátiles de
alrededor del 50%, la misma caída que a la Gran Depresión le costó tres años alcanzar(i) . El precio del petróleo alcanza pisos históricos en casi 20 años. Las tasas de desempleo se disparan por encima del 10%. Y si se extienden las medidas de aislamiento social, el freno de la producción y el comercio puede quebrar las cadenas de abastecimiento global con las consecuencias de siempre: desempleo y empobrecimiento de los sectores más desprotegidos. Otra vez sopa. ¿Y los Estados? Con una estimación de contracción del PBI global de alrededor del -1,5% para este año (una caída de más del 4% ) (ii), los distintos gobiernos ponen en marcha paquetes de
rescate monetario de todo tipo. La Reserva Federal de EE.UU. acaba de aprobar un caudal de ayuda financiera, sin precedentes, de más de USD 2,3 billones (iii)
. Casi cuatro PBI argentinos. Por su parte, el Banco Central Europeo ha puesto en marcha el “Programa de Compra de Emergencia por Pandemia”, destinando € 750 mil millones a la compra de bonos públicos y privados. En fin, los Estados parecen haber respondido con ciertos reflejos a los primeros coletazos de la pandemia. Si bien los tremendos rescates monetarios no son suficientes por sí solos, podemos advertir que los gobiernos han comprendido que en épocas de crisis es necesario actuar
contundentemente. Pero aún nos encontramos en la cresta de la epidemia, y por las dificultades de la coyuntura, no se avizora todavía una estrategia en torno a la
“reconstrucción”. La pregunta que surge entonces es ¿cómo suturarán los Estados la cicatriz de esta nueva crisis? Retrocedamos en el tiempo. Las grandes recesiones que azotaron a este sistema en un pasado reciente, implicaron un Estado activo que, en mayor o en menor medida, pusiera en marcha e incluso creara nuevos instrumentos para sacar a sus economías de las ruinas. El crac del 29’ supuso pérdidas por millones de dólares, de miles de puestos de trabajo y la sumisión de gran parte del globo en una depresión de más de diez años. Por otro lado, la caída de la bolsa norteamericana del 2008 fue muy parecida en términos de las consecuencias económicas a nivel mundial. Pero así como Bobbio (ensayista y teórico del pensamiento político de finales del siglo pasado) ya lo decía en torno a la cuestión de la igualdad, la discusión nodal está entre quienes se reparte y con qué criterio (iv).
Es acá donde las respuestas frente a estas crisis encuentran su diferencia fundamental: el New Deal de F. D. Roosevelt, presidente de la Norteamérica de la Gran Depresión, implicó un programa de estimulación de la economía “desde abajo”, de inversión en obra pública, en fondos de asistencia social, produciendo una reorganización de la industria privada que le permitió aminorar las dificultades de la depresión. En cambio, en el 2008, el objetivo de las medidas tomadas por los Estados se enfocó en sostener la solvencia de los grandes grupos financieros a través de la nacionalización de bancos, la ampliación de la garantía de los depósitos, la creación de fondos millonarios para la compra de activos y la baja de las tasas de interés. Por eso, la oportunidad que inaugura esta crisis mundial, está dada por su condición de regla. La pandemia se ha convertido en una regla universal que nos permite evaluar el nivel de deterioro de lo público. A partir de este diagnóstico, imaginar un New Deal (literalmente, un “Nuevo Reparto”) pareciera más una urgencia que una expresión de deseo. Barajar y dar de nuevo. Aunque sea, algunas cartas.
Sucede que a primera vista, el mundo pareciera haber virado a discutir en sentido positivo el rol del Estado, de la “clase política”, del empresariado, de la Iglesia, etc. De todos aquellos sectores y actores expuestos al ojo público que “deben hacer su aporte”. Es así que una gran mayoría, con la inestimable contribución de ciertos medios masivos, nos volvemos los críticos más agudos del capitalismo “maldito”. Pero tal como lo ha demostrado la política de reconstrucción de la crisis del 2008, un sentido compartido de que “las cosas se vienen haciendo mal” no implica, necesariamente, que algo vaya a cambiar. El gran interrogante es si la salida será más parecida a la del estallido del 29’ o a la crisis de las sub-prime de principio de este siglo. El rumbo que asuma el mundo todavía está por verse, pero indudablemente, representa una oportunidad para poner en perspectiva la necesidad de Estados comprometidos con las problemáticas sociales, de robustecer los sistemas de salud, de
ampliar la inversión en Ciencia y Tecnología, y de retomar a nivel global políticas de cuidado del empleo. Pero fundamentalmente, de asumir esos valores como elementos innegociables de la política del mañana. Sumarlos al inventario de esas cosas que “ya no discutimos”, y esa es una lucha que implicará nuestros mayores esfuerzos.
i Nouriel Roubini. ¿Una mayor depresión? . Proyect Sindicate
ii ITEGA. Informe mensual de coyuntura. Marzo 2020.
iii https://www.federalreserve.gov/newsevents/pressreleases/monetary20200409a.htm
iv Bobbio N. (1996). Izquierda y Derecha: razones y significados de una distinción política. Taurus.
(*) Por Juan Gonzalez Picasso
Por Lic. Alejo Brosio. Equipo CEDET
En este informe puede observarse el desarrollo de los casos de Dengue y Covid-19 (Corona Virus) en el transcurso de tiempo de 14 días. Se tomó como referencia el tiempo transcurrido desde el viernes 10/04/2020 al viernes 24/04/2020. Esta unidad de medida se relaciona con la publicación de los boletines epidemiológicos semanales elaborados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
A continuación puede observarse el crecimiento de los casos en las comunas de la Ciudad:

Anexo: Gráficos
El criterio de los gráficos responde al pedido particular de algunas comunas solicitadas desde el día 10/04 al 24/04:



Anexo: Tablas
A continuación, puede encontrarse las tablas que refieren al reporte epidemiológico del GCBA el día 10/04 y, por separado, el del 24/10:
Informe epidemiológico del 10/04




La Comuna 3 es la cuarta de toda la Ciudad de Buenos Aires.

Este viernes el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires divulgó el último Boletín Epidemiológico Semanal. Hay 1.182 casos confirmados de coronavirus en la CABA. La semana pasada había 865. De ese número, hay 101 en la Comuna 3 (Balvanera y San Cristóbal) y 60 en Almagro y Boedo. La semana anterior había 79 y 46, respectivamente.
Fuentes oficiales dicen: “Desde la fecha de confirmación del primer caso de COVID-19 en Argentina (2 de marzo del 2020) hasta el 30 de abril de 2020 inclusive, se han notificado 11.106 casos sospechosos de COVID-19 en residentes de la Ciudad de Buenos Aires. De los 11.106 casos sospechosos notificados, se confirmaron un total de 1182 casos de COVID-19 en residentes. Fallecieron 66 personas de las confirmadas”.
El Boletín desde hace cuatro semanas informa sobre el coronavirus. Por segunda semana consecutiva, la Comuna 3 es la cuarta con más casos de toda la CABA con 101 casos confirmados. Las dos primeras semanas estaba en primer lugar. La primera semana contaban 46 casos, la segunda había 68, la tercera 79.
En el Boletín divulgado este 1 de mayo, primero está la Comuna 7 (Flores y Parque Chacabuco) con 164 casos (la semana anterior eran 108). Segunda con 127 casos está la Comuna 1, que la semana pasada estaba en séptimo lugar con 52 casos. En tercer lugar está la Comuna 13 (Belgrano, Colegiales y Nuñez) con 105 casos (la semana pasada eran 86).
Comuna 3, según el último Boletín: hay 82 casos en Balvanera (la semana pasada eran 65 y hace 15 días eran 54) y hay 19 casos en San Cristóbal (la semana pasada y hace 15 días eran 14 casos). Esta Comuna concentra el 9% de todos los casos porteños, cuando la semana pasada representaba el 10%.
Comuna 5, según el último Boletín: hay 47 casos en Almagro (la semana pasada eran 37 y hace 15 días eran 34) y 13 en Boedo (eran 9 la semana pasada y 7 hace 15 días). Esta Comuna tiene el 5% de todos los casos porteños; la semana pasada era el mismo porcentaje.

“La mayor cantidad de casos confirmados reside en la comuna 7, 1, 13, 3 y 14 (Palermo). Si se relaciona con la población de dichas comunas, es también la comuna 7 la que presenta la tasa más elevada de toda la serie, seguida de la 3 y la 1”.
Sobre los fallecidos dicen: “Los 66 pacientes fallecidos presentaron una media de edad de 76 años (rango: 31-95). Del total 42 son varones y 24 mujeres. A continuación, se presentan los casos fallecidos entre los confirmados según rango de edad y la tasa específica porcentual”. “los mayores de 60 años presentan las tasas de letalidad más elevadas. Cuantificando esta diferencia en dos grupos, se constata que los menores de 60 años (9 fallecidos en total), tienen una tasa de letalidad del 1,10%; mientras que los mayores de 60 alcanzan el 15,57%”. “Las comorbilidades (antecedentes médicos) de mayor frecuencia en los casos fallecidos fueron hipertensión arterial, diabetes y obesidad”.
Suman: “Se presentan tres indicadores generales para caracterizar el total de los casos notificados. El porcentaje de descartados es el mayor valor respecto de la clasificación (78%), dando cuenta de una alta Se presentan tres indicadores generales para caracterizar el total de los casos notificados. El porcentaje de descartados es el mayor valor respecto de la clasificación (78%), dando cuenta de una alta sensibilidad del sistema de vigilancia. Respecto del volumen de notificación, el aporte de los privados (7 de cada 10 casos totales notificados), da cuenta de la importancia de la vigilancia en todos los subsectores”.

Según fuentes oficiales, los positivos en geriátricos y en villas fueron determinantes: “Los casos confirmados en los últimos días presentan una tendencia en aumento. Esto se relacionaría con el incremento de casos en instituciones semi-cerradas y agrupamientos de casos en barrios específicos de la ciudad”.
“En las primeras semanas los casos son en su mayoría importados. A partir de segunda semana de aparición de casos confirmados se inicia la transmisión por contactos, y desde la tercera semana, la trasmisión comunitaria. En las siguientes semanas y en la actualidad, comienza a visualizarse una mayor proporción de casos en trabajadores de la salud. De los 1166 casos notificados en este grupo, 894 (77%) se descartaron, 148 (13%) se confirmaron y 124 (11%) se encuentran en estudio”.
“Si bien la mayor cantidad absoluta de casos se encuentra en los grupos de 20 a 39 años, la población más afectada en términos de tasas corresponde a los mayores de 70”.
El Centro de Esutidios para el Desarrollo Territorial (CEDET) realizó esta comparativa entre la evolución de los contagios de dengue y coronavirus:


J.C.
El Estado de proximidad. Intervención fundamental para contención de la Pandemia en Argentina. (*)

Sin dudas los gobiernos locales son los que están en la primera línea de batalla que el Estado mantiene en el combate contra la pandemia del COVID-19. Como ya hemos analizado anteriormente la coordinación entre el Estado Nacional y los Estados subnacionales (en particular los municipios) ha sido altamente destacable durante el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio. Sin dudas el acuerdo político que el presidente Alberto Fernandez mantuvo desde el primer momento con casi la totalidad de los gobernantes ha tenido mucho que ver en la fórmula del éxito para contener la Pandemia pero también, y para nada menor, es el rol de los municipios en la actuación territorial. Un rol indispensable para estar cosechando los buenos resultados de la cuarentena, al menos hasta este momento.
La proximidad con los vecinos de manera cotidiana hace que las autoridades municipales tengan un sentido de realidad distinto a otras estructuras del Estado. En tiempos en que sectores de la oposición intentan boicotear o bajarle el precio a la política, los municipios revalorizan su rol a través de una serie de iniciativas concretas donde los trabajadores locales ejercen una función vital para el desarrollo cotidiano de cada localidad en tiempos de cuarentena. Las experiencias a nivel nacional son muchísimas en materia de iniciativas, propuestas y proyectos para prevenir y combatir la pandemia de COVID-19. Una tarea que coordinada con Organizaciones Sociales y Culturales llega sin interrupciones a los vecinos que, muchas veces, están excluidos de las bondades del Estado. La hiperactivadad registrada por parte de los gobiernos locales ha sido una gran barrera al paso del virus invasor. Más abajo dejamos a modo de ejemplos tres artículos que dan muestra cabal de esto.
Sin lugar a dudas, y agrandes rasgos, los municipios y su asociatividad –con actores de la sociedad civil- han demostrado con ejemplos claros la perspectiva de construir ciudadanías sujetas de derecho y no un insumo mercantilizado a merced de los indicadores macroeconómicos. Pero sobre todo han dado muestras claras de cómo se construyen respuestas locales a problemas globales. Así parece que viene el futuro.
Reconocimiento presidencial
En este marco el pasado 17 de abril una treintena de jefes municipales se sumaron a una teleconferencia convocada por el presidente. Una estrategia de cercanía entre Nación y municipios que le permite al Presidente conocer de primera mano la situación en las ciudades del país. Allí, abordaron aspectos propios en el marco de la pandemia incluyendo las acciones sociales de cada una de las localidades y cómo se encuentran preparados ante la situación sanitaria. El presidente se comprometió a llevar adelante un plan integral para sanear las cuentas de los municipios una vez que pase la crisis sanitaria. “Va a haber asistencia permanente y los programas de Desarrollo Social se incrementarán para sostener un buen clima” afirmó Fernandez durante la conferencia.
También hay lugar para los Radicales
El ministro del Interior, Wado de Pedro, recibió el 27 de abril, en Casa Rosada a los referentes del Foro de Intendentes Radicales, con quienes abordó la situación en sus distritos en el marco de la pandemia por el Covid-19. Luego del encuentro el titular del Foro aseguró que «fue una reunión cordial y extensa en la que el ministro Wado de Pedro y el secretario de Municipios mostraron una gran apertura para que podamos plantear los temas que nos preocupan en el marco de la coyuntura de la pandemia pero también el escenario post pandemia.»
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La prevención, el seguimiento y el combate contra la pandemia del Coronavirus, dicen especialistas y académicos de diferentes disciplinas, será larga y sin cuartel más allá del confinamiento en cualquiera de su gradualidad. En nuestro país la baja tasa de contagios que se registran hasta ahora ofrece la posibilidad de preparar instancias que permitan abordar un posible pico infeccioso del virus Covid-19.
En la Ciudad de Buenos Aires los gobiernos comunales, o parte de ellos a través de algunos comuneros, ya están trabajando en la construcción de ámbitos participativos de emergencia. En la Legislatura desde la Comisión de Descentralización que dirige la ex comunera María Suarez y preside el legislador Leandro Santoro se está trabajando en un Proyecto de Ley para la Creación de Comités de Emergencias Comunales en el marco de la Pandemia generada por el COVID-19 en las Comunas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Entre los fundamentos se esgrime que “la necesidad de asistencia social, sanitaria y económica vuelve indispensable que las Comunas, que son el órgano de Gobierno de mayor cercanía a la ciudadanía, reconviertan sus prácticas y acciones y las orienten a atender cuestiones vinculadas con la pandemia.”. Además se afirma que “Distintos municipios del país han creado comités de crisis y eso ha resultado en mejoras para los argentinos y argentinas que allí habitan”. Pero por sobre todo hace hincapié en que “Previendo que la situación descripta se va a prolongar en el tiempo durante semanas o meses es que resulta necesario darle a las Comunas y a los Comuneros un marco jurídico a institucional para facilitar sus tareas y orientarlas para que conviertan sus estructuras institucionales en herramientas para los vecinos y vecinas de la Ciudad”. Y que “A su vez, resulta de vital importancia dotar a las Comunas de mayores recursos para enfrentar las crecientes demandas que se encuentran vinculadas con sus competencias exclusivas y concurrentes”.
Por su parte, comuneros y comuneras ya vienen trabajando en el tema más allá del nombre o denominación de los ámbitos de acción. En la Comuna 3 ya está funcionando el comité de manera muy amplia con actores políticos, culturales, religiosos e inclusive educativos. En las comunas 12 y 15 se presentaron propuestas para la creación del comité de emergencia por parte de los comuneros del Frente de Todos. En la comuna 7 la tarea se lleva adelante con Iglesias, organizaciones sociales, políticas y culturales. En la comuna 8 la Junta Comunal convocó a trabajar a las organizaciones barriales, el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) y el Ministerio de Salud para atender las urgencias de Villa 20 y Ciudad Oculta. En la Comuna 10, comuneros del peronismo, vecinos y el Consejo Consultivo Comunal han creado el relevamiento comunitario para tener información más concreta sobre los casos de COVID-19 y Dengue.
En síntesis, los barrios de Buenos Aires ya comenzaron a organizarse a través de la instancia comunal y organización territorial. Habrá que esperar que receptividad muestra el Gobierno de la Ciudad ante esta realidad.
Voces desde las Comunas
“Logramos centralizar en el Comité actores, políticos, culturales, religiosos e incluso instituciones educativas pudiendo construir un espacio que puede monitorear mucho mejor el desarrollo de la infección en la comuna”. Gabriel Zicolillo, miembro Junta Comunal 3
“Los juntitas del Frente de Todos de la Comuna 12 propusimos en la Junta Comunal la creación de un Comité de emergencia. Hay que darle una respuesta inmediata a los vecinos más afectados por la crisis desatada por la pandemia. Consideramos que la experiencia de acciones coordinadas por el Gobierno Nacional con distritos provinciales y municipales, muestra el camino a seguir” Pablo Ortiz Maldonado, miembro Junta Comunal 12.
“Si bien no hay un espacio con el nombre de Comité en los hechos tenemos un trabajo conjunto al Instituto de la Vivienda (IVC), las organizaciones del barrio, el Ministerio de Salud y la Comuna para lo que es Ciudad Oculta y Villa 20”. Nayla Loytegui miembro Junta Comunal 8
“Plantee en la Junta Comunal, con mis compañeras del Frente de Todos, la necesidad de crear un Comité de emergencia Comunal. La Junta votó y fue unánime a favor de la creación. Ahora está en proceso de formación, estamos sumando al CESAC, al hospital Tornu, los clubes Atlanta, Comunicaciones y Argentinos Juniors, Cámaras de Comercio y otras instituciones” Leo Lucchese, miembro de la Junta Comunal 15
“Para llenar el hueco que deja el Estado de la Ciudad venimos articulando, con Iglesias, clubes, organizaciones sociales y políticas de los barrios y hacer frente la epidemia de Dengue y a la pandemia de Coronavirus que hay en la Comuna 7”. Julián Cappa, miembro de la Junta Comunal 7

Compra de armas antidisturbio para equipar grupo antimotines. Blindaje mediático y voces disidentes. (*)
La mejor vacuna que encontró el Gobierno de Horacio Rodriguez Larreta para contener a los ciudadanos y ciudadanas que la están pasando mal, debido a la crisis económica que genera la pandemia, fue creando una división policial antisaqueos y abastecerla con armas antidisturbios. La derecha argentina en todas sus expresiones –sea moderada o de mano dura- no deja de aplicar nunca políticas antipopulares. El Ejecutivo porteño no es la excepción. Es una cuestión de sentido común conservador; Es el razonamiento de un sector social (minoritario pero poderoso) que siempre encontrará en la represión la mejor manera de mantener el orden.
La compra costó 52 millones de pesos. Fabricaciones Militares proveyó al gobierno 150 mil cartuchos antidisturbio, mil cartuchos de gas lacrimógeno, 2000 granadas de mano con gas lacrimógeno y 2915 granadas de humo. «Atento a la situación socioeconómica que está atravesando el mundo, por causa de la propagación pandémica del Convid-19 y teniendo en cuenta el stock de material antidisturbio disponible (…) se solicita la urgente adquisición del material», indicaba la solicitud de la División de Armamento, Munición y Explosivos de la Policía de la Ciudad.
La foto de Larreta con el presidente Alberto Fernandez y el gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kiciloff, al inicio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, fue sin dudas un gran mensaje a la sociedad de la importancia de atender con mayúsculas la pandemia pero lejos está, el Estado de la Ciudad, de realizar un abordaje como el que lleva adelante el Estado Nacional. No al menos desde los cerebros que hoy piensan las políticas públicas en distrito porteño.
A pesar del blindaje mediático, voces disidentes
A pesar del blindaje mediático Organismos de Derechos Humanos, gremios y actores políticos alzan su voz contra la política represiva. Desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires (APDH-CABA) dicen “repudiamos esta clase de actos de gobierno que priorizan la compra de equipamientos para reprimir al pueblo, en vez de adquirir insumos para cuidar, sanar y salvar la vida de los y las ciudadanas”. Por su parte Madres de Plaza de Mayo línea Fundadora y Familiares emitieron un comunicado el que expresan: “Es absolutamente incomprensible que, en épocas de cuarentena, de crisis sanitaria, social y económica, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires destine recursos de la administración local para la adquisición de elementos antidisturbios, como si el recurso represivo fuera una opción para resolver los conflictos sociales que pudieran presentarse en esta crítica situación”.
Por su parte desde ATE Capital enviaron notas formales a los distintos estamentos del Gobierno de la Ciudad exigiendo explicaciones, informes y que se habilitara un canal de diálogo, pero hasta ahora no obtuvieron ninguna respuesta. A las críticas se sumó el senador del Frente de Todos, Mariano Recalde: «Lamento que el Gobierno porteño destine tanto presupuesto a la compra de cartuchos de balas y de gas lacrimógeno para reprimir, en lugar de fortalecer la salud y el bolsillo de los que tanto necesitan. Sorprende que piensen en represión cuando la sociedad está haciendo un enorme esfuerzo por permanecer en sus hogares pese a los costos económicos que esto implica. El descontento social se enfrenta con políticas públicas, no con balas, no con gases», advirtió. La compra en medio de la pandemia fue cuestionada por el Observatorio de Derecho a la Ciudad, también se expresa: «El Gobierno de la Ciudad se prepara para reprimir a la ciudadanía anticipando una crisis social mientras no toma medidas en el presente para prevenirla”.
Las voces disidentes son muchas en la Ciudad pero muchas más serían si el blindaje que los medios de comunicación nacionales le proporcionan a Larreta tendría margen para difundir algunos bochornos como este. La Represión, al menos en los términos de la psicología, enferma al cuerpo humano. Y el cuerpo social en época de pandemia de coronavirus no necesita gases lacrimógenos y balas de goma para mantenerse saludable. Habrá que seguir alzando la voz para hacérselo entender al gobierno de Larreta.
(*) Leonardo Farias, titular del CEDET, ex comunero