Rodríguez Larreta y los espacios verdes: cuando la suma de las partes no hacen al todo

(*) Por Leonardo Farias

Sin dudas para Horacio Rodríguez Larreta las promesas deben cumplirse de cualquier manera. De eso no hay dudas, al menos en materia de generación de espacios verdes en la Ciudad de Buenos Aires. Solo que llegar al objetivo numéricamente no siempre significa haber llegado al objetivo real en la gestión. ¿Cómo es esto? simple, veamos.
A poco de asumir, el jefe de gobierno había prometido “abrir 110 hectáreas de nuevos espacios verdes” antes del final de su primer mandato en diciembre de 2019. Desde entonces el Gobierno lo considera un “compromiso cumplido”. Pero, ¿es realmente así?.
En el Manual de Diseño Urbano porteño que fue definido en 2015 durante la última gestión de Mauricio Macri como jefe de gobierno, encontramos una denominación para cada espacio verde. Respecto a los parques, el texto detalla que son espacios públicos de gran superficie y aptos para el desarrollo de “actividades culturales, sociales y deportivas”. En el mismo sentido, las plazas, que están definidas como “espacios verdes más pequeños” en comparación a los parques, deben tener una dimensión mínima de media hectárea.[1]
Pero sin embargo el listado que hace público el GCABA con respecto a cómo llega a este “todo” de 110 hectáreas muestra que lo hace con “partes” que no van cumplir el requisito necesario para dar con ese “todo”. ¿Por qué? Porque además de Plazas y parques se incluyen canteros, bulevares, macetas y hasta un “tótem vertical”.
Claramente un bulevar o los canteros de la Avenida Corrientes no son ni serán un “punto de encuentro, disfrute e integración de todos los vecinos, con juegos para los chicos y una amplia oferta de actividades para todas las edades”, como define el Gobierno porteño a las “110 hectáreas de nuevo espacio verde público” en su página web.
Por otra parte, 21 de los 43 nuevos espacios verdes del listado tienen menos de media hectárea de extensión que, como dijimos, según el Manual de Diseño Urbano los parques son espacios públicos que deben tener una dimensión mínima de 5.000 metros cuadrados (es decir, media hectárea).[2]
Además algunos de los espacios verdes que formaban parte del compromiso a cumplir antes de diciembre de 2019 eran el Parque de la Innovación en Núñez, donde a la fecha aún se están haciendo “demoliciones”; y las playas ferroviarias de Caballito, Liniers, Villa Urquiza y Colegiales, donde aún no hay parques.
Otras 49 hectáreas del Parque de la Ciudad de Villa Soldati habían sido incluidas entre las áreas de “espacio verde público y gratuito”, pero hoy el predio cobra entrada y un cerco de chapa aún separa al parque de los vecinos del Barrio Olímpico.
Cabe destacar que más de 350 mil porteñas y porteños no cuentan con una plaza cerca de casa. La cantidad de espacios verdes por habitantes no varió en los dos primeros años de Larreta (después, ya no hay datos). Y bajó en cinco comunas. Las peores son la 3 (Balvanera y San Cristóbal) y la 5 (Boedo y Almagro), donde las plazas creadas por Larreta suman 1,9 en Balvanera –incluida la manzana 66, lograda con la lucha de los vecinos- y 0,14 en Almagro.
Una vez más la creatividad y el marketing, que rozan la trampa y la estafa, son las herramientas sobresalientes de la gestión PRO. Esta vez las partes (canteros, macetas y bulevares) de esta suma, lamentablemente, no hacen al todo (espacios de recreación y esparcimiento) que las y los ciudadanos esperamos.[3]
El rechazo a la pérdida de espacios verdes se convirtió en uno de los temas centrales de la agenda política de la Ciudad de Buenos Aires, a partir de las denuncias de organizaciones barriales a los proyectos de la gestión larretista para construir torres en la Costanera Norte y Sur que facilitan el «avance de la especulación inmobiliaria que no encuentra más tierras libres» en el distrito. [4]
se encuentran activas una veintena de protestas vecinales que resisten las edificaciones privadas en altura sobre el espacio público y cuestionan al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta por la falta de medidas ambientales que le impiden a la Ciudad cumplir con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de unos 10 metros cuadrados de área verde por habitante.
Para cerrar citaré al periodista Wernet Perrot que escribió sobre la gestión del programa «Ciudad Verde» hace unos días para el portal porteño Nueva Ciudad y que sintetiza la gestión del PRO en la Buenos Aires: “En su momento, pude observar cómo el presupuesto en publicitar los espacios verdes terminaba por superar la inversión real en crear nuevos”. Y agrega: “Y eso por no hablar de algunos negociados que me encontré: por ejemplo, una funcionaria PRO que le entregaba las licitaciones de “Ciudad Verde”, una detrás de otra, a una ex asesora suya. Cosas que pasan en la Ciudad Verde, que es más bien color cemento.” [5]
Así las cosas la agenda 2022 tendrá un escenario complejo y de conflicto en esta materia que habrá que seguir y acompañar con atención.

(*) Director del CESDET – ex miembro de la Junta Comunal 10 de CABA 

[1] https://www.tiempoar.com.ar/politica/polemica-por-los-espacios-verdes-fantasma-de-rodriguez-larreta/
[2] https://chequeado.com/ultimas-noticias/larreta-sumamos-110-hectareas-de-parques-nuevos/
[3] https://www.nueva-ciudad.com.ar/notas/202109/47286-las-mentiras-de-larreta-sobre-los-espacios-verdes-vuelven-a-quedar-a-la-luz-por-werner-pertot.html
[4] https://www.telam.com.ar/notas/202108/566647-rechazo-vecinal-proyectos-rodriguez-larreta-avanzan-sobre-espacios-verdes.html
[5]  https://www.nueva-ciudad.com.ar/notas/202109/47286-las-mentiras-de-larreta-sobre-los-espacios-verdes-vuelven-a-quedar-a-la-luz-por-werner-pertot.html

A UN AÑO DE FRATELLI TUTTI

(*) Escribe Alejandro Filippini

«Los pueblos que enajenan su tradición, y por manía imitativa, violencia impositiva, imperdonable negligencia o apatía, toleran que se les arrebate el alma, pierden, junto con su fisonomía espiritual, su consistencia moral y, finalmente, su independencia ideológica, económica y política» Raúl Silva Henríquez

Todavía recuerdo con gran nitidez aquella tarde de marzo del 2013 en la que el mundo enteró recibió la noticia de que un Cardenal argentino (oriundo del barrio de Flores) accedía por primera vez al cargo de Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

Confieso, sin orgullo, que una enorme cantidad de pensamientos negativos recorrieron aquella tarde mi cabeza y, creo, la de muchxs. En los análisis apasionados -pero muchas veces circunscritos al microclima militante- no podíamos entender que un “adversario declarado” de Néstor Kirchner hubiera accedido a semejante espacio de poder. Un sinfín de elucubraciones comenzaron a transitar los incipientes chats de whatsapp y blackberrys en los que se ponderaba (sin certezas ni conocimiento) la “habilidad” del nuevo jefe de la Iglesia Católica y se socializaban conjeturas de las más absurdas.

Cuatro (4) horas más tarde de aquella noticia que hizo tambalear nuestros sedimentos ideológicos, Cristina Fernández de Kirchner publicaba -como nos tiene acostumbradxs- una carta dirigida a “Su Santidad Francisco” en la que lo saludaba, felicitaba y animaba a realizar una tarea pastoral en pos de la “justicia, igualdad y fraternidad” y “de la paz de la humanidad”.

Los días posteriores a 13 de marzo y a la carta de Cristina felicitando al nuevo Papa fueron -como todo en Argentina- un tironeo ideológico e infructuoso para tratar de justificar si el Papa había sido en los años 60 un joven peronista formado en la doctrina social de la Iglesia y el justicialismo o si, en cambio, era un fiel servidor de las clases dominantes de la Argentina y un acérrimo opositor a Cristina Fernández de Kirchner. Muchxs seguíamos sin vislumbrar aún la trascendencia de semejante cambio dentro del Vaticano. Las banderas con los colores vaticanos reemplazaban a las argentinas en los balcones de los barrios acomodados, donde la gente siempre se siente dueña de la Argentina -y de sus habitantes-, mientras que en los medios de comunicación se relataba el “camino hacia Roma” como una epopeya heroica de un hombre que siempre se había opuesto al “autoritarismo”.

Ocho (8) años después podemos decir con seguridad que en barrios coquetos, ya no quedan ni estampitas del Papa, ni banderas amarillas y blancas flameando en extensos balcones, y que los medios de comunicación masivos hace tiempo dejaron atrás la euforia y los elogios para con el Sumo Pontífice y pasaron a una campaña sistemática de ataque e invisibilización -en el mejor de los casos- de su figura y su mensaje.

El diario La Nación no hizo esperar su aguda crítica y ya el 11 de Octubre del 2013 publicaba una columna con los siguientes párrafos:

  • El fervor mundial que despierta el nuevo pontífice no debería ocultar su preocupante acercamiento a la Teología de la Liberación y su apoyo a modelos distribucionistas que conducen a graves problemas de falta de respeto a los derechos de las personas.
  • Se glorifican los gestos del papa que «lo dicen todo»: viajó en bus, pagó la cuenta de su hotel, se bajó del papamóvil que cambió por uno de menor tamaño, vive en Santa Marta en lugar de disfrutar de los 300 metros cuadrados de los aposentos papales y declaró que quiere «una Iglesia pobre para los pobres». Por momentos parecería que al grueso de los fieles les agradaría que el Papa celebrara misa en guayabera en medio de un galpón con piso de tierra y vendiera los palacios, pinturas, oro, inversiones en títulos y demás valores.
  • Este acercamiento constituye, por lo menos, un síntoma peligroso y una potente luz colorada, puesto que la referida concepción teológica arremete contra todas las bases de una sociedad abierta, suscribe las posturas marxistas-leninistas centrales y confunde gravemente el significado de la igualdad ante la ley, el respeto recíproco y el derecho de propiedad con un sistema de privilegios otorgados a barones feudales (mal llamados empresarios) en el contexto de aparatos estatales elefantiásicos que devoran las entrañas de la sociedad. En su declarado deseo por mejorar la condición de los relativamente más pobres, las reiteradas recetas de la llamada Teología de la Liberación amplían grandemente la pobreza y la miseria.

A ocho (8) años del comienzo de su papado, Francisco se ha convertido en un silenciado en su propia tierra. Tal es el desconcierto y odio cosechado entre los actores de poder concentrados -globales y locales- que, incluso, el partido político que representa los dichos intereses y gobierna la -demasiada- autónoma Ciudad de Buenos Aires ha eliminado el recorrido turístico que supo denominarse “Circuito Papal”.

Al mismo tiempo que los poderes fácticos le daban la espalda, algunos pocos militantes del campo nacional y popular, comenzaban a mirar con otros ojos al nuevo Papa quien había elegido ese nombre precisamente en honor a San Francisco de Asís, el santo de lxs pobres. Su primer viaje apostólico lo confirmaba. Viajó a Lampedusa. El punto ciego de la decadente civilización europea. Una pequeña isla en el medio del Mar Mediterráneo desde donde Francisco advirtió y denunció en Julio 2013 la inhumana política de migración de la Unión Europea y sus desastrosas consecuencias. Su paso por Brasil, Bolivia, Estados Unidos, Israel, Palestina, Cuba, Armenia, Irak, sus exhortaciones apostólicas (entre las que se destaca “Querida Amazonía”) y se segunda encíclica (Laudato SI) son y fueron un verdadero deleite para quienes empezamos a leer, entender y asimilar su mensaje a favor de la paz, del cuidado de la casa común, de derribar las fronteras y en contra del capitalismo financiero analizado como abismo civilizatorio.

Desde el “hagan lío” dirigido a la juventud que lo fue a escuchar en Brasil, pasando por “necesitamos un cambio de estructuras” expresado en la reunión con movimientos sociales de toda América Latina en Bolivia, siguiendo por el llamado en Irak a que “la paz sea más fuerte que la guerra” y la dura crítica en Naciones Unidas hacía los organismos internacionales de crédito exhortándolos a “no tener una misión asfixiante” para con los países pobres, con esas palabras y gestos luminosos, el Papa Francisco fue arrimando su mensaje a nuestros corazones y nuestras mentes.

¿Desde cuándo un Jefe de Estado se presenta en distintos escenarios mundiales para criticar el capitalismo, el FMI, el rol de los medios de comunicación, el uso de las redes sociales y para denostar a empresas o países que descuidan el ambiente? Parecía un revival de Néstor Kirchner en sus discursos como presidente de la UNASUR, o Hugo Chávez o Cristina Fernández en la ONU, o aún Evo en las cumbres climáticas. Francisco tuvo y tiene el coraje de lxs grandes.

Esta semana se cumple exactamente un año desde el lanzamiento de su tercera encíclica: Fratelli Tutti. Casualmente también se celebra el bicentenario del nacimiento de unx de los grandes Libertadorxs de América Latina, Simón Bolívar. Resulta prácticamente imposible describir la encíclica papal en unos pocos párrafos o circunscribirse a un sólo tema interesante. Se trata, a grandes rasgos, de un enorme cúmulo de reflexiones y pensamientos sobre el amor, las fronteras, el descarte, la falsa globalización, la ilusión de la comunicación, la sabiduría de los pueblos, el silencio y la pausa como símbolos contraculturales, la solidaridad, la función social de la propiedad, política y populismo y una crítica aguda al liberalismo como método y forma de organización de la sociedad en tiempos de pandemia sanitaria y económica generalizada.

Francisco elige denominar a su tercera encíclica “Fratelli Tutti” (Hermanxs todxs) porque de esa manera San Francisco de Asís se dirigía e invitaba a sus hermanos y hermanas a amar a el/la otra más allá de las barreras geográficas y espaciales. De alguna manera 900 años más tarde Francisco nos convoca a lo mismo en un mundo tan distinto pero tan igual al de Francisco de Asis.

En un mundo atravesado por una pandemia mundial en el que muchas veces impera el odio, el dinero y la polarización, el insulto y la mentira, Francisco lanza su “Fratelli Tutti”.

La “doctrina sobre el amor fraterno” como lo llama el propio Francisco, en definitiva nos llama a poner en el centro de la vida social, comunitaria, económica y política al ser humano. De los 287 puntos que nutren “Fratelli Tutti” quisiera destacar algunos:

Modelo Cultural Único: Francisco nos advierte sobre un feroz avance de una “economía globalizada” en la que unos pocos se benefician y que tiene como uno de sus objetivos centrales imponer un modelo cultural que “unifica al mundo pero divide a las personas”. La masificación y homogeneización cultural debilita las identidades de los pueblos más débiles y pobres frente a la omnipotencia del dinero (y/o de las armas). El resultado de este modelo que desoye y desconoce la diversidad cultural de las comunidades pequeñas y “periféricas” es el abandono de la dimensión comunitaria y la facilitación del avance de los poderes económicos transnacionales.

Lo universal no debe ser el imperio homogéneo, uniforme y estandarizado de una única forma cultural dominante, que finalmente perderá los colores del poliedro y terminará en el hastío”

El Mercado que no Resuelve: “Fratelli Tutti” es frontalmente crítico con el dogma neoliberal que sostiene que el mercado resuelve por sí solo los problemas de las sociedades. Acusa de obtusxs, a quienes siguen defendiendo la “teoría del derrame”. Se refiere a la nueva etapa del capitalismo (capitalismo financiero) como una fase “que causa estragos” alejada de la dignidad humana y del trabajo genuino (como uno de los ejes articuladores de las sociedades) y de la economía popular.

Jóvenes sin historia. El Santo Padre hace especial hincapié en las nuevas formas de interpelar a la juventud advirtiendo el peligro de la colonización cultural que pretende un pueblo despojado de su historia, desarraigado y vacío de contenido. La historia queda reducida a unos pocos segundos en redes sociales que apuntan más a homogeneizar la cultura dominante que a conectarnos -y escucharnos- entre nosotrxs. Se destruyen así las culturas, identidades y autoestima de sociedades más pequeñas como preludio de la dominación. Algo similar escribió Rodolfo Walsh, incluso con mayor claridad, unos cuantos años atrás:

Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.

Nadie se salva Solx. Refiriéndose a la pandemia del COVID-19, el Sumo Pontífice relata cómo nos obligó a concebirnos como una comunidaden la que nadie puede salvarse por sus propios medios. He aquí uno de los puntos de mayor cercanía con el concepto de “Comunidad Organizada” de Juan Perón. El mismo Perón, incluso, va más allá y plantea que “nadie puede realizarse en una comunidad que no se realiza”.

Volviendo a Fratelli Tutti, allí se sostiene que la pandemia puso en evidencia nuestra vulnerabilidad como sociedad global y puso en crisis las “falsas seguridades” con las que vivíamos cómodamente. Señala además que la autopreservación egoísta y la obsesión de los modelos neoliberales de “reducir costos” causaron daños gigantescos e inimaginables en el sector público de la salud, que tuvo que enfrentar el mayor desafío en un siglo erosionado por el “estado mínimo” alejado del concepto de solidaridadque fundó la mayor parte de los sistemas públicos de salud en el mundo.

Las Migraciones: Francisco ocupa buena parte de su tercera encíclica a las migraciones. Señala la enorme contradicción de los “países centrales” en limitar la ayuda a los países más pobres, asfixiarlos con reglas de austeridad y al mismo tiempo imponer barreras políticas migratorias totalmente restrictivas que criminalizan a la persona pobre que emigra de su país por las condiciones indignas en las que vive él o ella y su familia. Esa hipocresía que implica pedir la libre circulación de los bienes (tratados de libre comercio), al mismo tiempo que se cierran las fronteras a las personas.

Ilusión en las Comunicaciones: Aquí descansa, a mi entender, una de las nociones centrales y más revolucionarias de “Fratelli Tutti”. Francisco interpreta, analiza y hace una apreciación bastante negativa de la forma en que la mayor parte de la humanidad se comunica en la actualidad. Las redes sociales, sostiene, que ofrecen “amistad inmediata” (sin siquiera saber antes de quién se trata) dejan de lado la verdadera amistad que está basada en el cultivo de un vínculo con otra persona que requiere años, charlas, miradas, vivencias, silencios. Las vidas humanas pasan a ser un espectáculo en el que se muestra solo una parte de lo que somos. Lo concebido como “defecto” o “antiestético” se oculta. Los problemas y debilidades también. La vida misma se divide en parcelas y en vínculos que descansan más en lo estético que en lo real.

La información que “precisamos” se encuentra presa de búsquedas ansiosas en internet que descartan por completo la sabiduría de los pueblos. Ideas, conceptos y aprendizajes que llevan cientos o miles de años en nuestras comunidades, son desechados por motores de búsqueda que tergiversan lo que buscamos y direccionan sesgadamente la información para acercarnos al consumo de cosas materiales que -verdaderamente- no precisamos.

La sordera que rige nuestros intercambios empobrece nuestros vínculos. Terminamos siendo más proclives a interrumpir al otro (creyendo que lo que decimos es más importante) que a escuchar lo que el otro o la otra tienen para decir o enseñarnos. Desaparece entonces, la sabiduría común.

Las largas charlas que forjaron siempre la sabiduría común se reducen al mero intercambio de datos, emoticones o memes.

Individualismo: La encíclica papal destierra la idea de que el individualismo nos hace más libres. Esta noción que recorre el mundo como “el fantasma” que recorría Europa en el Siglo XIX, resulta no hacernos “ni más libres, ni más iguales, ni más hermanos”. Y va más allá cuando sostiene que los derechos individuales (a los que tilda de casi “individualistas”) esconden una concepción de la persona humana desligada del contexto social. El individualismo (y la suma de individualidades) no puede preservarnos de los flagelos globales. Tampoco puede lograr el bien común. Aferrarse al individualismo y a las ambiciones personales solo nos termina separando del resto.

La exacerbación del individualismo, la competencia que plantea el mercado entre las personas, la “ausencia” del Estado en muchas de sus funciones nos arriman casi a la situación “pre-estatal” descrita por Hobbes.

Solidaridad: La solidaridad no es el mero acto de entrega, sino la lucha contra las causas que generan las injusticias del sistema en el que vivimos. Se trata de “enfrentar los destructores efectos del Imperio del Dinero”. Ya se había referido Francisco a esta noción de solidaridad en la “Carta del Santo Padre Francisco a los Movimientos Populares” en la que invita a la humanidad a “bajar un cambio” y denomina a dichos movimientos como “Un ejército sin más armas que la solidaridad, la esperanza y el sentido de comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo”.

Categoría de Pueblo: Francisco lo contrapone a la visión liberal según la cual se reduciría a la suma de “intereses individuales” que coexisten. La visión de Pueblo comprende los lazos sociales, culturales y comunitarios. Francisco clama por incorporar a la categoría de “Pueblo” a los excluidos del mundo e invitarlos a la construcción del destino común.

Estos son algunos de los conceptos que, a un año del lanzamiento de “Fratelli Tutti” parece necesario destacar y rescatar. ¿Y por qué digo rescatar? Porque en este año pandémico, en el mundo desorientado en el que vivimos, conocí pocas personas que hubieran dedicado una tarde o dos (es el tiempo real que lleva leer la Encíclica) para conectarse con “Fratelli Tutti”.

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Se trata de un libro -indiscutiblemente- anti hegemónico y revolucionario. Una concatenación de postulados, conceptos e ideas en contra del capitalismo deshumanizado y deshumanizante que recorre un sinfín de problemáticas que rara vez un Jefe de Estado menciona (y menos aún publica). Pone un haz de luz sobre “los nadie” del mundo, en los excluidos del sistema y les da voz.

El Papa se rehúsa a aceptar las condiciones sociales y económicas en las que vivimos. Reniega de las injusticias y propone otra forma de vida: la pausa. Ésta es la invitación que Francisco realizó al mundo entero aquel 3 de Octubre del 2020 en la antesala de la “Fiesta del Pobrecillo” en Asis (Italia).

¡Qué importante es la pausa en tiempos donde todo es fugaz, donde nada llega a disfrutarse, donde impera la ansiedad y se idolatra el dinero!

La necedad, la obstinación, la falta de tiempo, el dogmatismo o exceso de progresismo han privado a muchxs compañerxs (muchxs de ellxs ávidxs lectores) de imbuirse de las palabras y el mensaje del Santo Padre. Por eso digo y sostengo que el Papa es -muchas veces- es un forastero en su Patria.

Quizás los poderes mediáticos y económicos, o los prejuicios, nos hayan terminado de convencer que no es necesario leerlo y mucho menos seguir sus consejos. Es de esperar que ello no sea cierto, y que en todo caso se revierta para que muchos, todos, podamos apropiarnos (en el buen sentido de la palabra) del Papa Francisco, de su mensaje y de sus encíclicas. No sin discusión, no sin cuestionamientos, pero entendiendo siempre que en el tiempo en que vivimos y, en especial, la forma en la que vivimos como sociedad global, amerita que hombres y mujeres con la valentía de Francisco desnuden con la crudeza franciscana las injusticias que dominan las comunidades, la cultura que anestesia nuestros corazones y clausuran nuestro futuro y, al mismo tiempo su mensaje inspire acciones en el sentido de la dignidad del ser humano y la armonía con la casa común.

(*) Alejandro Filippini es politólogo y colaborador del CESDET

El «Boom» inmobiliario y el déficit habitacional en la Ciudad de Buenos Aires

*Por Micaela Alcalde – PRIMERA ENTREGA

¿A quién le venden los departamentos de Toooodos los edificios que están construyendo en CABA? El 15 de septiembre de 2021 el conocido Sommelier de Café y periodista Nicolás Artusi, hizo la siguiente pregunta a todo Twitter Argentina:

Imaginamos que lo habrá visto mientras caminaba: es imposible hacer ojos ciegos al boom inmobiliario que se desarrolla en cada cuadra de la Ciudad de Buenos Aires. Como también es imposible dejar de lado que, a medida que pasan los años, la posibilidad de acceder a una vivienda está cada vez más lejana. Una ciudad que, según los últimos censos, no aumenta su población desde el año 1950. Imaginamos que como ciudadano no debe ser el único que hace esta pregunta.

Primero queremos presentar otro tema íntimamente relacionado, que es el déficit habitacional. Para ser honestos, hay que reconocer que la dinámica habitacional en la Ciudad se define a través de la lógica de mercado. Por lo tanto, la misma tiene directa consecuencia en el acceso a la vivienda de los sectores de ingresos medios y bajos residentes en CABA. El antecedente más reciente fue la crisis de los años 2001–2002 en la que la ciudad ha sido testigo del crecimiento del negocio inmobiliario, como consecuencia del excedente producido por el boom de la soja. Mucho excedente como forma de ahorro “Ladrillo” y mucho excedente de alguna que otra empresa monopólica vinculada al poder… Este auge incrementó exponencialmente el valor del suelo y de las propiedades inmuebles, restringiendo aún más el acceso a la vivienda de los sectores de menores recursos.

Es clave aclarar que, además, en los últimos 15 años, no ha existido una política de vivienda que brinde oportunidades de manera integral a todos los sectores. ¿Pero, acaso nunca la hubo? El tiempo ha pasado ya desde la construcción de complejos habitacionales como Barrio Los Perales, o 1ª de Marzo y Juan Perón (1945, 1955). La labor de la Municipalidad de CABA durante la intendencia de Emilio Siri, por ejemplo, se identificó con las premisas de la arquitectura de vivienda colectiva moderna. Los últimos programas habitacionales del IVC en CABA, se circunscribieron a las gestiones de Ibarra y Telerman, con el Programa de Autogestión para la Vivienda del año 2000. Y desde ya no entraremos en aquellos casos como los de Soldati o Lugano, producidos dentro de la lógica de “reorganización nacional”.

Volvemos a la actualidad y este fenómeno se profundiza en los últimos años con la llegada al Ejecutivo local del primer gobierno de corte fuertemente neoliberal desde la existencia de la autonomía porteña (1994). A ello deben sumarse las consecuencias del desempleo y empleo precario que obligaron a muchos sectores a incrementar estrategias alternativas de acceso al techo. Es decir, no estamos ante una situación sólo de déficit sino, más bien, de emergencia habitacional. Como conclusión, entendemos que la pregunta que inicia el artículo debe estar hoy en la cabeza de cada porteño y porteña que habita la ciudad. Por eso, Nicolás, esta es la respuesta a tu pregunta:

¿A quién le venden los departamentos de Toooodos los edificios que están construyendo en CABA?
Aun cuando el poder de compra del salario con respecto al valor de las viviendas de 2003 a 2011 mejoró en términos nominales, esta mejora no alcanzó a paliar los efectos de la inflación y la inercia del aumento de los valores del m2. Es impensable realizar esta comparación con los salarios de hoy, ya que actualmente, y luego de la gran devaluación de 2018, para comprar una propiedad de 60 metros cuadrados, son necesarios 62 años de alquiler amortizado, según Reporte Inmobiliario. Por lo tanto, podemos afirmar que no se están vendiendo a toda la sociedad, sino a un grupo reducido de inversores, cuando, además, el costo de construcción es el más bajo del mercado en muchos años, rondando los 600 dólares el m2. ¿Y cómo se expresa esto? Veamos:

Entre 2011 y 2019, se autorizaron 7,5 millones de m2 de construcción en la Ciudad de Buenos Aires, la mitad de la superficie solicitada para edificar del Área Metropolitana (DGEyC, 2019), En el distrito porteño sólo 3 de las 15 comunas concentraron más de la mitad de la superficie permitida. Las áreas que el sector inmobiliario escogió se ubican en el eje norte (Comuna 12, 13 y 14) y, en menor medida, el eje oeste (Comuna 6 y 11), históricas zonas de alta renta. Podemos decir que no hay una asociación entre construir y favorecer la demanda habitacional de manera integral para todos los estratos sociales que habitan todas las comunas.

Además, pasan los años, y la información de permisos de construcción permite detectar una participación creciente del uso residencial en los proyectos inmobiliarios. Entre 2011 y 2019, el 98% de la superficie solicitada para construir fue destinada a este uso. Ya en 2006, dicha participación se encontraba en un 86%, privilegiando la construcción de vivienda multifamiliar por sobre la vivienda unifamiliar. Cuando se analiza la categoría de vivienda que se autorizó para construir, se observa que el 40% de los m2 permisados para edificar vivienda multifamiliar entre 2011 y 2019 correspondió a la tipología residencial suntuosa, mientras que un 12% fue destinado a vivienda lujosa. Por su parte, la superficie residencial destinada a los sectores de ingresos medio–bajos y bajos, la “multivivienda sencilla”, es sólo un quinto de la superficie permisada durante el mismo período (DGEyC, 2019).

¿Y los precios? En particular, desde 2009 a 2019, los precios de los departamentos en venta aumentaron entre un 46 % y 48 % según Fisher MCO o SEM. Además, los departamentos que más aumentaron fueron los de 3 o más ambientes, con destino familiar. Reiteramos, el valor de m2 en Palermo está aproximadamente 2500 dólares, mientras que su costo es el más barato de la década.

En la segunda parte: viviendas ociosas, falta de políticas publicas y la expulsión de ciudadanos porteños al conurbano Bonaerense.

*Micaela Alcalde es Arquitecta por la Universidad de Buenos Aires y Mágister en Economía Urbana. Actualmente se desempeña como arquitecta en el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación.

OPINIÓN: Participación y militancia, la fórmula imprescindible

Visita del ex Presidente Néstor Kirchner a Villa Palito en el año 2003

El único imprescindible en la actividad política y la militancia es la participación de la gente. Todos los demás podemos estar o no”.  Máximo Kirchner 19-09-2021

(*) Se torna imposible pensar en la reconstrucción social y económica sin la participación de nuestra sociedad por mínima que sea. Se vuelve difícil encontrar la salida a una crisis múltiple, como la que transitamos en estos tiempos sin ese valor agregado y esa legitimidad que da la participación social en los asuntos públicos. En ese sentido la militancia territorial ha sabido ser constitutiva y punta de lanza de las profundas transformaciones que vivió la argentina de principio de siglo luego de la crisis de 2001/2002.  Por aquel tiempo un contagioso mensaje de quien fuese presidente de la Nación recorrió los rincones de la argentina proponiendonos un sueño. Un sueño colectivo que pocos años después se convertiría en épicas batallas que hoy están marcadas a fuego en la memoria popular. Fue así que el ex presidente Néstor Kirchner inauguró esa Argentina de debates acalorados, de trascendentes discusiones públicas y de una sociedad encendida como los fuegos que describe Eduardo Galeano en su maravilloso cuento Un mar de fueguitos. Un fuerte entusiasmo ganaba los barrios del país contrarrestando la oscura y apática década de los años 90. Una argentina participativa y movilizada. Un país en el que las juventudes y la política comenzaban a encontrarse y reconstruir el camino del protagonismo y la militancia. Por aquel entonces Kirchner promueve el Decreto 1172/2003 que recepta los principios para la ejecución de políticas públicas y participación y protagonismo social. Entre sus considerandos se señala: “Que constituye un objetivo de esta administración fortalecer la relación entre el Estado y la Sociedad Civil, en el convencimiento de que esta alianza estratégica es imprescindible para concretar las reformas institucionales necesarias para desarrollar una democracia legítima, transparente y eficiente.” Y también afirma “Que para lograr el saneamiento de las Instituciones debe darse un lugar primordial a los mecanismos que incrementan la transparencia de los actos de gobierno, a los que permiten un igualitario acceso a la información y a los que amplían la participación de la sociedad en los procesos decisorios de la administración”. Y hoy podemos afirmar que así fue. Entre los años 2003 y 2015 los presupuestos participativos, por ejemplo, como mecanismos de participación ciudadana se multiplicaron exponencialmente: de tan solo cinco experiencias en todo el país en el año 2003 pasan a ser más de cuarenta en el año 2015. La  política como herramienta de cambio y de transformación fue una constante creciente en aquel momento.

Vale decir que la participación social no debe ser entendida como un fin en sí mismo sino como una de las condiciones para reconstruir el vínculo Estado / sociedad y garantizar el acceso del pueblo a las diferentes prestaciones públicas.  En este sentido se debe pensar la ciudadanía como construcción colectiva y disputar el sentido común de una sociedad civil homogénea y apolítica.

Sin embargo en la actualidad existe una crisis innegable de representación. Crisis que comienza  en 2015 con el gobierno de Mauricio Macri quien dilapidó sus promesas cuando ejerció la presidencia.  Agravó absolutamente todos los indicadores que venía a solucionar o a mejorar. Defraudó a los argentinos y las argentinas que lo votaron en todos los frentes. De más está aclarar en esta reflexión sobre la catástrofe económica que dejó Macri. Pero Lamentablemente en estos dos años de gobierno del Frente de Todos el desastre estructural  del gobierno Macrista no se ha terminado de resolver y esto impactó directamente en la relación de la ciudadanía con la política. Por supuesto que pasó la Pandemia pero de todas formas volvimos a un estado de situación similar a los de hace dos décadas. Prueba de ello es que en las últimas elecciones del 12 de Octubre se registro el menor porcentaje de participación desde la  creación de las PASO.

Por eso, ante esta situación, lo que le compete a la militancia de manera inflexible y tajante es trabajar en dos sentidos: hacia al interior de la política y hacia la sociedad toda. En el primero trasladando a funcionarios y legisladores la demanda del territorio y, en el otro, hacia el conjunto de la sociedad para acompañar, contener y conseguir respuesta a los conflictos.  Estar presente, levantar las banderas  y exigir mejor calidad de vida para  todo el Pueblo Argentino. Las organizaciones de la sociedad civil, requieren conjugarse en  la praxis  de  la  militancia  para pensar  y  proponer  nuevas  o  mejores estrategias y acciones en esta temática, a fin de contribuir a fortalecer las capacidades del Estado y de la comunidad en pos de una Argentina democrática y equitativa.   La apuesta está en reivindicar la política como un instrumento de transformación social y para ello, reitero, resulta imprescindible la promoción de la participación y el protagonismo social.

(*) Por Leonardo Farias – Director del CESDET

CESDET en la TV Pública

Durante el año 2021 una de las líneas de trabajo del Centro de Estudios fue el análisis y monitoreo de la puesta en marcha de la Ley de Empadronamiento Automático de migrantes para las elecciones de medio termino en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Dicha Ley fue aprobada en el año 2018 por la legislatura de porteña.

Compartimos la nota que brindamos para la TV Publica

Una APP para las elecciones legislativas 2021

Resultados distrito por detrito en tiempo real.

El Ministerio del Interior a través de su Dirección Nacional Electoral puso en circulación una app para el seguimiento de los resultados de las elecciones 2021. Por provincia y por distrito podes enterarte en tiempo real de los resultados que van surgiendo producto del recuento de votos tanto en las PASO como en la elección general.

Aca te dejamos el link para su descarga de la Play Store.

DESCARGA AQUI

Encuentro anual por la Democracia Participativa en Costa de Marfil

El próximo 20, 21 y 22 de Octubre se llevará a cabo la Conferencia anual del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa (OIDP) del cual el CESDET es miembro colaborador y participará activamente de dichas jornadas. El encuentro tendrá lugar en la Comuna de Cocody, Distrito autónomo de Abidjan, Costa de Marfil. El lema será: “Ciudades, territorios sostenibles y democracia participativa”.

 Por vigésima vez desde el año 2001 el OIDP celebra una Conferencia Internacional para debatir y reflexionar sobre el estado de la democracia participativa en el mundo. La Conferencia está organizada por la ciudad que ostenta la presidencia de la organización, y la orienta en función de sus prioridades en esta área. La Conferencia reúne a responsables políticos locales y de otros ámbitos, así como técnicos, académicos y activistas políticos. Estas jornadas se componen de conferencias, mesas redondas en torno a cuestiones concretas, sesiones paralelas de intercambio, así como múltiples reuniones paralelas entre los participantes. La Conferencia del OIDP es un punto de reunión de expertos en el ámbito de la participación y líderes políticos que apuestan por una democracia local más participativa. También es una oportunidad para impulsar la cooperación entre ciudades y organizaciones internacionales en el ámbito de las innovaciones democráticas. En el marco de la Conferencia se celebra la Asamblea anual de socios del OIDP, donde se aprueban las líneas generales de funcionamiento de la organización y se eligen los órganos de dirección y futuras sedes de la Conferencia.

El Observatorio Internacional de la Democracia Participativa (OIDP) es una red internacional abierta a todas las ciudades, organizaciones y centros de investigación con interés en conocer, intercambiar y aplicar experiencias sobre democracia participativa en el ámbito local. Nace en el 2001 en el marco de los Proyectos de Cooperación Descentralizada del Programa URB-AL de la Comisión Europea y su constitución oficial fue en el mes de noviembre de ese año en Barcelona, durante la I Conferencia del OIDP. Además, desde el 2006 trabaja de manera conjunta con Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU).

Para mayor  información click aquí  

Ciudad de pobres corazones. Comunicado.

Quienes integramos el CESDET, y teniendo como objeto de intervención proyectos referidos a urbanismo, ambiente, participación social y derechos humanos, manifestamos total desacuerdo y preocupación, pero no sorpresa, ante la aprobación de un convenio entre IRSA y el GCBA para habilitar  la construcción de un número considerable de edificios de una altura de  145 de altura para el desarrollo inmobiliario privado, y cuya futura normativa modificara el uso de más de 70 hectáreas de lo que fuera la ex Ciudad Deportiva de La Boca.

El tratamiento exprés de este proyecto con el voto de 37 legisladorxs de Vamos Juntxs y sus aliadxs, y 20 votos en contra del bloque del FdT y partidos de izquierda, fue aprobado con solo dos plenarios de comisiones, no contemplándose en ninguna instancia el impacto ambiental que este ega proyecto tendrá en la calidad de vida de lxs porteñxs, no solo hoy sino en generaciones futuras.

Foto de Costanera Sur

Es muy grave tanto institucional como políticamente que debiendo haber sido votado por 40 legisladorxs , dos tercios de sus integrantes, dado que modifica normativas que tienen relación directa con el espacio público, haya sido aprobada por mayoría simple.

La instancia posterior será la audiencia pública correspondiente como fuera el proyecto de rezonificación de Costa Salguero y otros predios que desde el inicio de la gestión de Vamos juntxs, la Ciudad de Buenos Aires ha sufrido, y sin poder en la mayoría de los casos, modificar una decisión política, que antepone los intereses especulativos privados, asociados con muchas cuestiones públicas a un gobernó que implemento un modelo de ciudad absolutamente excluyente, carente de una planificación estratégica construida en base al consenso y la participación ciudadana.

Además del terrible impacto ambiental que en plena debacle climática a escala planetaria el gobernó de Vamos Juntxs desoye, pero tapa interpelando a organizaciones   ecologistas similares en su formato a lo que fueran las “ONGs” de la década el neoliberalismo, mandadas a nuestro continente en busca de intereses ligados a corporaciones económicas, mediáticas y políticas foráneas para terminar de deshacer el entramado social que ya había sido resquebrajado a partir de la dictadura cívico eclesiástico militar y empresarial.

Leonardo Farias. Director / María Suarez. Directora de Proyectos.

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